
Apenas salía de su habitación,realmente estaba siempre allí,allí en su casa.
Tejado de rojas tejas y puerta acristalada,ventanales con galerías y una hermosa chimenea que nunca humeaba.En la puerta principal un pequeño seto de magníficas hortensias violetas hacía juego con las macetas lavanda.Un banco de madera con apoya pies y una mecedora daban el toque plácido a la entrada.Salón comedor y cocina en la planta baja abrían paso a un majestuoso pasillo engalanado con alfombras a medida,al fondo un aseo pequeño de estilo inglés.La escalera aparentaba mármol de Carrara y el pasamanos hierro forjado,todo era casi real.La planta de arriba se podía ver mucho mejor,grandes habitaciones con baño,galería y hasta una biblioteca.
En la biblioteca era dónde estaba Él sentado,con un pequeño gato a sus pies.Ella que subió las escaleras ayudada por su mano,entró cantando y diciendo en voz muy alta:
-Está el desayuno,venga que bajamos!
Lo cogió con su otra mano y juntitos bajaron,moviendo delicadamente las articulaciones acabaron sentados los dos en la pequeña y coqueta mesa de cocina.La vajilla Royal Albert sobre un mal cortado mantel de encaje.Tomaron café con leche y unos panecillos que por el color podían ser de chocolate.
-Qué buen día hace!,vamos a aprovechar el sol y después hacemos la comida,-decía Ella.
Al terminar estaban sentados en la entrada,Él en la mecedora y Ella en el banco.
La tranquilidad de la escena se vio interrumpida por la enfermera que entró para anunciar una visita:
-Almudena, viene tu hermana a verte,creo que te trae un regalo!
La hermana entró y después de besarla le dijo:
-Te traigo un montón de cosas nuevas.
Mientras la besaba y atendía,la hermana no paraba de preguntar cómo seguía,qué había dicho últimamente el médico,si continuaba tan obsesionada con la casita....
Eso sí todo se lo preguntaba a la enfermera.Ella en su mundo se puso contenta y hasta parecía que gritase con la alegría,estaba enferma pero intuía que si le traían algo,ese algo casi seguro que sería para su preciosa casa.Así que levantó el tejado y movió el reloj,la mesa del comedor y apartó las plantas para hacer sitio.
La hermana de Almudena le traía un par de sillas pintaditas a mano con sus cojines a juego,un perrito,una sartén,un aparador,trocitos de telas,otra televisión y hasta un paragüero,todo de miniatura.
Tejado de rojas tejas y puerta acristalada,ventanales con galerías y una hermosa chimenea que nunca humeaba.En la puerta principal un pequeño seto de magníficas hortensias violetas hacía juego con las macetas lavanda.Un banco de madera con apoya pies y una mecedora daban el toque plácido a la entrada.Salón comedor y cocina en la planta baja abrían paso a un majestuoso pasillo engalanado con alfombras a medida,al fondo un aseo pequeño de estilo inglés.La escalera aparentaba mármol de Carrara y el pasamanos hierro forjado,todo era casi real.La planta de arriba se podía ver mucho mejor,grandes habitaciones con baño,galería y hasta una biblioteca.
En la biblioteca era dónde estaba Él sentado,con un pequeño gato a sus pies.Ella que subió las escaleras ayudada por su mano,entró cantando y diciendo en voz muy alta:
-Está el desayuno,venga que bajamos!
Lo cogió con su otra mano y juntitos bajaron,moviendo delicadamente las articulaciones acabaron sentados los dos en la pequeña y coqueta mesa de cocina.La vajilla Royal Albert sobre un mal cortado mantel de encaje.Tomaron café con leche y unos panecillos que por el color podían ser de chocolate.
-Qué buen día hace!,vamos a aprovechar el sol y después hacemos la comida,-decía Ella.
Al terminar estaban sentados en la entrada,Él en la mecedora y Ella en el banco.
La tranquilidad de la escena se vio interrumpida por la enfermera que entró para anunciar una visita:
-Almudena, viene tu hermana a verte,creo que te trae un regalo!
La hermana entró y después de besarla le dijo:
-Te traigo un montón de cosas nuevas.
Mientras la besaba y atendía,la hermana no paraba de preguntar cómo seguía,qué había dicho últimamente el médico,si continuaba tan obsesionada con la casita....
Eso sí todo se lo preguntaba a la enfermera.Ella en su mundo se puso contenta y hasta parecía que gritase con la alegría,estaba enferma pero intuía que si le traían algo,ese algo casi seguro que sería para su preciosa casa.Así que levantó el tejado y movió el reloj,la mesa del comedor y apartó las plantas para hacer sitio.
La hermana de Almudena le traía un par de sillas pintaditas a mano con sus cojines a juego,un perrito,una sartén,un aparador,trocitos de telas,otra televisión y hasta un paragüero,todo de miniatura.
Ella se dio la vuelta,ahora sí que tenía mucho que hacer, colocarlo todo,volver a su banco y hasta hacer la comida.
22 comentarios:
Se vuelve a la infancia, a la párvula niñez.Mi mujer soldado de la edad dorada por vocación, me lo cuenta.Tu estilo tan agradable y medido hace que la historia se vuelva tierna.En realidad en las Residencias lo normal es que sean ancianos medio olvidados, medio engañados.
Besos
oooh!
que sensaciónes me ha despertado tu relato... una mezcla de ternura, tristeza... me he quedado un ratito metida en la ensoñación.
y volví a leer todos y cada uno de los detallitos de la casa en miniatura que mencionas.
a veces la mente se libera del sufrimiento viajando a mundos interiores e imaginarios. está bien, sí, cualquier cosa que te aleje del sufrimiento inútil e irreversible.
Que cuento tan delicioso,necesite volver a leerlo para recrearme en los pequeños detalles,felicidades.....
Bicos, Vermella. (Majo)
o surrealismo que asoma ehh??
Unha aperta!!
Fico contente por novo texto.
Que sejas muito feliz.
Non hai como evadirse nunha mecedora. Eu penso que deberían estar sufragadas polo Sergas!!!
Fico ledo por ver nova actividade.
Un bico dende a miña mecedora
¿Y si la felicidad fuera eso, exactamente?
Qué bonito desenlace.
Bico.
Cando deixemos de ter un cometido estaremos mortos.
Sigamos pois.
Saudos.
Vermella, Vermella, que muller fonda me debes ser...
Que relato tan bello. Me trae al recuerdo aquellos libros que teníamos que leer obligatoriamente en el instituto.
Libros buenos y malos. Pero algunos me han marcado profundamente.
Agradezco tu comentario en mi blog.
Un saludo
P.D:El cuadro de los percebes de Sobrino es muy original y muy gallego.
Un conto magnífico, do princio ao final.
As veces dan ganas de facer como a súa protagonista, recrear un mundo propio e non sair del.
Magnífico, Vermella, parabéns.
(a miña paciente pagaría por saber describir un ambiente, así, como o fai vostede)
Beijinhos, linda.
Preciosa historia, e tan tenra.
Parabens.
nem sei porque me lembrei
de lewis carrol!!
[ e de alice no país...
do vento! :)
beijo
~
la inspiración la tienes en corti-coles?
que ya hace muchoq ue no escribes nada!
gracias por la receta de los higos!, al final no me animé a hacerla, soy un poco vaga para la cocina, pero ahí la tengo, ¡a ver si para el año!
:-)
la otra tarde estuve a punto de llamarte, tenía que pasar por tu pueblo, pero luego pensé que, así sin avisar previamente, no era plan.
con lo que me gusta el otoño y lo he estrenado con un catarro - cebollón con baja incluída; y en el dentista todas las semanas.
cuando me recupere, espero que todavía te apuntes, aunque haga fresquito a una puesta de sol de ésas maravillosas que hay frente al castillo.
Disfrutei con este texto, unhas descricións marabillosas.
Bem escrito
e significativo
Me encantas
BJS
Extraordinario! Non hai mellor forma de contalo. Sempre albiscando por dentro, no interior da enfermidade.
Unha historia moi ben contada, si señora :-))
A ensoñación é patrimonio de nenos, adolescentes e vellos. Os da mediana idade non temos ese privilexio.
Eu lembro algunhas veces canto soñaba esperta cando tiña a idade que ten agora a miña filla, e non podo deixar de advertir o diferente que foi a miña vida de todo aquelo que soñaba...
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