martes 26 de mayo de 2009

Un xeito de aprender.


Sara Ming é unha nena que chegou da China,da mesma China que fabrica monequiños de Ping e Pong,da que engaiola paxaros para vendelos nas tendas de "todo a cen".
Veu para Galicia con so dous anos,delgada como un fieito pequeno e triste coma unha horta sen chuvia.Ao principio choraba por case todo e nin os seus novos pais nin a pediatra sabían a que se debía tanta tristura.Pasaron os días e pouco a pouco con moitos bicos e moita falta de sono dos seus pais parou de chorar.
A avoa faláballe a modiño,o avó cantáballe cancións das festas e a súa madriña arrincáballe risos cas cóxegas que lle facía na barriga.Medrou a nosa Sara como medran as rosas nos xardíns ben fertilizados,bicos e mimos a modo de esterco.
Pero Sariña non falaba,nin dicía-mamá-nin -papá.Probaron co mandarín estándar baixado directamente da rede e aínda así todo,nada.Xa non sabían que máis facer,a pediatra seguía a dicer que non había problema,que xa racharía a falar,que a nena necesitaba escoitar e escoitar,que xa sairían os froitos.
A receita foi cumprida porque todo o día a Sara falábanlle,cantábanlle,non so a súa familia,tamén os veciños,nas tendas da vila,na farmacia.....
A ver cando saía o froito porque a semente as veces sobraba.
Iso foi o que pasou.Chegaron as festas do Patrón e Sara cos seus tres anos e o seu vestidiño amarelo corría arredor do palco da música.Tanto trouleou que cansadiña terminou no colo do seu pai adormecida.O grupo que amenizaba a verbena voltou do descanso e a música comenzou a soar.Como si dun resorte mecánico se tratara Sara brincou no colo cunha perguiza morrinenta para cantar ben alto:

A saia das Calolinas
ten un lasgarto pintado
cado Calolina baila
o lasgarto dalle ao rabo......

domingo 5 de abril de 2009

Delirios primaverais.



Decía Picasso: "Pinto las cosas como las pienso,no cómo las veo".............................

Nada pasa dúas veces

nin un instante se repite

non existe ningún momento

nin único,nin corriente.

Non hai día seguinte

nin noite igual

nin amores parecidos

nin penas a moito durar.

Nada é dado

todo son débedas,

que pagarás por ti mesmo

o día que voltes á terra.

Entre o DEBE e o HABER

quero deixar os meus saldos

limpos,e sen números vermellos,

porque non hai comenzo

que non seña o fin de nada.

jueves 26 de febrero de 2009

Carnaval y Cuaresma.



Entró en la fiesta siendo Jhon Travolta con el pelo domado por la brillantina y salió convertido en el triste Calimero. Las plataformas de "Tony Manero" lo hacían más alto y el look de "Danny Zucko"muy interesante.

Antes de salir de casa su cara tenía no sólo el reflejo pícaro de la edad,también una mirada bobalicona.Lo único que averiguó su madre del enigma que guardaba era que "Olivia"iba a la fiesta.Lo ayudó a peinarse,a subir muchísimo el pantalón a la cintura y le enseñó los trucos setenteros que recordaba.

-Pones la mano con la palma abierta en la cintura y das un giro.

-Lleva un peine en el bolsillo y cuando suene "Saturday Night Fever"te das un retoque en el pelo y después levantas la mano como si dibujases un círculo.

Todo risas.En el coche muchas más.No paraba de hablar,pronunció el nombre real de "Olivia"por lo menos diez veces.

Mientras la mamá de "Tony Manero" hacía la compra y tiempo para recogerlo sonreía pensando en lo guapo que estaría bailando.Toda la semana practicando pasos y compases habían hecho de él un bailarín de lo más pasable.A las nueve acababa la fiesta y diez minutos después estaban juntos en el coche de vuelta a casa.

Todo silencio,silencio y mala cara.Preguntas de madre sin respuesta.Monólogo maternal con aires de detective privado fueron el detonante para que "Tony"llorando dijese:

Olivia no bailó conmigo,me dijo que él que le gustaba era Manuel...................

miércoles 11 de febrero de 2009

Trasteo.


Como no podía ser de otra manera y aunque tarde aquí va el neme del "trasteo".La idea partió del blog de L&Mhttp://oblodelm.blogspot.com/,donde se pueden ver las bases y los productos sorteados.
Este neme cuenta con la colaboración de Suso Lista http://Susolista.blogspot.com/ ,percebeiro y amigo.Sortearemos entre los dos unos percebes y nos comprometemos a hacérselos saborear al afortunado,eso sí después del sorteo habrá que concertar un día para la entrega,los percebes del Roncudo están sujetos a las rocas y a los caprichos del mar,por eso son únicos...................
El sabor del percebe es como el de un pedacito de mar,salado y poderoso,el mejor del mundo es el del Roncudo,en Corme.Yo de niña comía percebes,de esos "como puños",llegaban a mi casa viajando en autobús,en unas bolsas amarillas de red que en su origen habían contenido limones,reciclaje puro.
Desde casa íbamos a la estación de autobuses a recogerlos y el conductor de la ruta nos los entregaba cumpliendo el encargo de mi tía. Al llegar a casa el día se volvía festivo y una gran pota roja en el fuego se abría para cocerlos,hervirlos mejor dicho.Mi padre y mi madre en esto no estaban de acuerdo,él uno decía: "xa están" y ella replicaba: "fáltalles un pouco".Tampoco en el laurel,él "o laureiro para os romanos" y ella "Cunqueiro dí que sí".La discusión se zanjaba con la famosa frase de mi padre "agora vai saber máis o fillo do boticario que o de Lela de Ignacio".
A veces en el agua de cocerlos mi padre echaba unas patatas y nos contaba la historia de la cocina fusión del mar y la tierra.La historia de la huerta y el mar,historia de verdadera supervivencia que contaré otro día.
Otras veces íbamos a Corme y nos los traíamos con nosotros en el coche,venían a mi lado en una gran tina de plástico en el asiento de atrás.El aroma que quedaba después era mágico,como si nuestro Seat 600 fuese un barco navegando.Yo casi siempre traía las manos dentro de la tina y de vez en cuando aspiraba su olor y degustaba mis dedos.Por el camino de vuelta pasábamos por Cospindo,allí no sé muy bien porqué mi padre ejercía un ritual del que yo era su cómplice; abríamos la ventanilla y un escupitajo nuestro se quedaba en la carretera, el mio sabía a mar.

jueves 15 de enero de 2009

La memoria del tacto.




La memoria se puede activar a través de distintos mecanismos,diferentes sentidos y para María uno de los más sorprendentes es el tacto.
En el preciso instante en el que la mano de Maruja acarició las suyas,un clic se encendió en su cerebro para situarla al segundo en su niñez. María reconocía su cara,sus vivos ojos azules e incluso sus finos labios sonrientes,pero no reconocía sus manos.
Habían pasado muchos años desde que aquellas manos fuertes y las suyas infantiles colocaban cebollas en cajas,desgranaban maíz o quitaban los ojos a las patatas para plantar.


-Os birlos nesta caixa,e os carozos na cesta.
-As cebolas greladas para nós e as bonitas para o tratante.
-Debulla ben que aí van grans.


Los veranos en aquella casa eran de cine,por la mañana Maruja estaba ocupada en sus tareas y María se las pasaba a sus anchas,descalza por el prado de enfrente a la casa se encharcaba los pies y cazaba ranas y lagartijas que acababan siendo sus prisioneras del verano .En el gallinero se lo pasaba “pipa”, confiaban en ella para recoger los huevos,darles el maíz y la verdura que antes había recogido en la huerta .Lo que no sabían era que esa tarea le llevaba más de la cuenta porque se entretenía asustándolas,aún recordaba cuando Maruja estaba preocupada porque eran las fiestas del patrón y los huevos escaseaban. Las tardes eran lo mejor,si había que ir al monte las acompañaba Pepe,ellas dos sentadas en el carro y el “Rubio”tirando;al llegar ,entre los pinos y los eucaliptos sentadita en su arpillera de saco María merendaba y ellos llenaban el carro de tojos y maleza para los animales.


-Estrume,isto é para as cortes,María.


En el camino de vuelta la fiesta estaba servida,cuesta abajo y el carro hasta los topes,el caballo se dejaba llevar por la inercia y pasaba del trote al galope ligero. Pepe le gritaba a Rubio y Maruja se contagiaba de las risas de María.


-Xo,mala besta,a modo,que botas todo fóra,desgraciado!!!!


Si no había que ir al monte subíamos al desván,allí entre cebollas colocadas en hilera y los ajos colgados para trenzar María contaba cuentos de miedo y Maruja fingía pasarlo mal. Cuando bajábamos para cenar lo primero que hacía era ir al lavadero de fuera de la casa y con un cepillo que a María le parecía atrezo de uno de sus cuentos se frotaba las manos. Un chorro marrón intentaba pasar desapercibido por la piedra del pilón pero no lo conseguía. Toda la tierra del día se iba pero quedaba la de otros tantos días,tierra que se había depositado en su piel formando parte de sus huellas. Con las manos secas y la sonrisa puesta las dos entraban en la cocina,ponían la mesa,hacían la cena....
Manos ásperas al tacto,esbeltas,huesudas y duras pero llenas de vida. Manos que María no reconoció en las que tiene ahora Maruja jubilada de su vida laboral veinticinco años después.

lunes 15 de diciembre de 2008

"Hoy como ayer"



A principios del curso del 86 aún no tenía 17 años y se llamaba Teté. No sé si era su madurez o la ausencia de chicos en un instituto femenino pero quiso la suerte que se enamorara de un profesor.


“El de filosofía”, pasó a ser Javier en su boca y no paraba ni un momento de hablar de él. En clase se quedaba ensimismada escuchando su voz,no porque Platón y Aristóteles con sus nociones de la verdad le descubrieran nada,era sólo una especie de trance,de abstracción total. Pasaban los días y Teté más pesadamente enamorada y las clases de filosofía más plomizas en sentido literal.
Un día de pronto sucedió algo que me hizo pensar que aquel amor era correspondido,en plena clase sobre Ortega y Gasset,con la perspectiva como tema de debate,se desató entre ambos un diálogo que los enaltecía mutuamente. Sus miradas ceremoniales y atención mutua excluían a todas las demás,eran dos seres que no veían el resto de mundo. Terminó siendo la clase más práctica que tuve en toda mi vida,la razón vital opuesta a la razón pura,ellos eran ellos y sus circunstancias.
Teté no cabía en el pupitre, al acabar la clase y como la digna adolescente que era exclamó:me quiere!!!.
La verdad es que se armó un revuelo de lo más curioso,la tutora de turno se vio inmersa en un mar de rumores y como buena protectora del bien común se lo comentó a los padres de Teté. Veinte años de diferencia de edad eran algo así como el templo del morbo para ellos,ya podía ser una la niña tonta y enamoradiza pero el otro era el diablo en persona. Veinte años hace veinte años eran mucho más que dos décadas. Una a una sus amigas fuimos llamadas por el jefe de estudios para averiguar lo que supiésemos. Una a una como amigas leales y fieles discípulas del profesor contestábamos: -sólo sé que nos sé nada-. En realidad no había pasado otra cosa que aquello,que era nada y todo a la vez.
Nunca “todo” y “nada” tuvieron tanto que ver. Nunca “todo” fue tan indefinido y “nada” tan imposible de definir.
Teté con sus tíos a Zaragoza y Javier pasando desapercibido después de la frustrada cacería. Para ella fue algo a sí como su primer amor y para él su derrota.....


Los años fueron pasando,Teté volvió casada aunque sin aquella mirada ensimismada que yo le había visto tantas veces. Perdimos el contacto hasta hace poco en que me la encontré en una cafetería al salir del baño,dos besos y risas y otra vez aquellos ojos de trance total. Me puso al día en poco menos de cinco minutos,un resumen breve del tiempo perdido en el que se había divorciado y retomado otra relación.
Me miró burlona y alzando la vista señaló a la mesa del fondo; enmarcado por un mural mágico del gran Lugrís estaba Javier, que a pesar del tiempo y las canas seguía siendo “el de filosofía”.
En aquel momento comprendí que ahora sí que veinte años no son nada.

martes 25 de noviembre de 2008

Gente corriente.




Al jubilarse quiso poner un banco de madera delante de su casa. Sorteó los permisos municipales alegando que si encima de su puerta había una parra y que él debía cortarla y mantener limpia la acera,también pondría un banco y se ocuparía de conservarlo.
Debido a su mala fama de pesado y obsesivo la licencia municipal llegó en tiempo récord.
Empezó a formar parte del paisaje verlo todos los días allí sentado .Su casa al lado de la iglesia de San Xulián era testigo de todos los entierros,bodas,bautizos y funerales y él el cronista de la zona. Su hablar pausado y su afán tertuliano hicieron cambiar el recorrido a más de uno,si pasabas en coche saludos y punto,pero ay si ibas caminando,tenías que pararte y entender que de quince minutos de charla no te libraba nadie.
Manuel no criticaba,era de esas personas a las que todo el mundo le parece bueno y si no lo era pues él buscaba el modo de que aparentase ser.
Fue marino y a los cuarenta y cinco años abandonó la profesión por la de transportista,se compró un camión y se dedicó a hacer portes por las cercanías.
Sada,Mera,Betanzos,Coruña eran el destino de sus viajes,su “Barreiros” la diana del maldecir de sus vecinos .De cincuenta por hora no pasaba su camión,no porque no fuese capaz, ni por los límites de velocidad aún sin imponer si no porque Manuel nunca llevaba prisa. En la parada el conductor del autobús gritaba:! Subid rápido que viene Manuel!... y el tropel de niños y mayores apuraba todo lo posible. El repartidor del pan era el que más sufría,porque al tener que hacer paradas constantes no se lo quitaba de encima .Empezaba a tocar el claxon como un loco cuando lo podía adelantar. Manuel impasible,cerraba la ventanilla y ponía la EJ41 ajeno a todo. Si llegaba tarde a un destino nadie se lo recriminaba ,el rollo filosófico que soltaba del espacio y el tiempo era peor de soportar.
La última vez que hablé con él comentamos una noticia del periódico en la que se decía que se había creado una empresa dedicada a escribir la biografía de personas corrientes. Le gustaba especialmente la sugerencia del periodista como regalo en esta Navidad,la pena me dijo, es que no tengo hijos.

El lunes pasé por delante de su casa,la tarde de otoño soleada,la parra aún con uvas,el banco ya vacío .Todo hizo que lo recordase y decidiera cumplir aquel deseo.