
Entre Asterix,Obélix,elefantes
rosas,peluches y los cojines en forma de corazón más horteras que uno se pueda imaginar estaba Baricco.
La niña-mujer que regentaba el puesto,no hablaba;no logré oír su voz.Tres tiros al globo 3€,cuatro tiros a la lata 4€,cinco tiros de pistola 5€ y ese era el diálogo mudo que allí regía.Le decías tres dardos,te los colocaba en el corcho,cogía el dinero y volvía a su rincón.
El morbo de ver aquel libro en medio de tanto caos me hizo volver varias veces,la curiosidad de no oír su voz, gastar un montón de dinero y ganar sólo un Asterix que tengo delante de mi en este momento.Mis hijos alucinaban con mi obsesión por el tiro, y por otro lado estaban muy contentos con tanta atracción y verbena.
Al tercer día mi puntería no mejoraba así que convencí a mi tropa para que tirasen ellos.Mientras yo espiaba a mi lectora que continuaba sin mostrar su voz.Tenía "Seda" entre sus manos,título que conseguí ver ejerciendo unos movimientos de cuello que casi me causan una tortícolis.Ella debió ver que no paraba de mirarla porque levantó la vista del libro,señaló el título con el dedo y deletreando con su índice me sonrió. Ganamos el peluche y ya no tuve más excusas para volver.