
Por mil motivos llegó tarde a su vocación y otros mil hicieron que aprobase las oposiciones.Maestra de E.S.A,plaza en la D.G.I.P,cincuenta años y amante de la literatura.
El primer día de su "toma de posesión"estaba nerviosa,quince tíos voluntarios delante,quince ansias de pasar del tercer grado a la libertad condicional.Cuando antes había leído los expedientes:sentencias sin confirmar,otras en firme ,el director le dijo que era un centro tranquilo,casi como un internado;rateros,drogadictos rehabilitados,navajeros y presuntos chulos eran sus alumnos.La media de edad de la clase no superaba los treinta y cinco,tendría que buscar algo que la ayudase a interesarlos.
Doña Ana, como la llamaban sus alumnos,tenía muchas ideas,montar un cine en clase,una imprenta y crear una biblioteca al gusto eran sus favoritas.Desarrolló un cuestionario,dónde sin meterse en asuntos personales,preguntaba por los gustos literarios,por las aficiones.La respuesta le dejó pocos recursos,los títulos de películas superaban a las novelas,los autores no tenían nombre y sólo alguno recordaba los plomazos clásicos de la primaria.Ninguno de los quince tenía vis-á vis, no tenían pareja,pero los quince tenían interés por el sexo.
Sonrió imaginándolos en sus celdas dando rienda suelta a sus fantasías,los veía prácticos e irracionales, infelices,ella que consideraba el sexo lógico y racional.
Ninguno podía hacer nada salvo querese a sí mismo,no podían ir de putas y cuando la sangre hervía practicaban el onanismo.
Impartía las asignaturas del programa con un horario distendido,cambiaban de materia según el día y los ánimos.Los lunes eran tensos y faltos de interés por lo que optó por la literatura,después de darle muchas vueltas decidió dar a sus chicos una novela erótica a leer.
Después de todo si Bataille un clásico del género explicaba el erotismo como el esfuerzo desesperado del ser humano para vencer la soledad,su elección sería acertada.Eligió "El hombre de sus sueños",de Bertini,repartió los ejemplares por las mesas y el color rosa de la encuadernación creó comentarios divertidos:
-Leeremos una novela rosa.
-Prefiero el playboy.
-tiene fotos?
Ana no se inmutó,se limitó a soltarles,- él que no quiera que no lea,él se lo pierde.
Al día siguiente cuando posó su cartera sobre la mesa el silencio la distrajo,miró a sus alumnos y se encontró con quince caras atónitas,sonrisas bobas y ojeras pronunciadas.
Una gran sensación de madame, de sacerdotisa excepcional, de poder,la invadió.